Alemania prohíbe que WhatsApp e Instagram compartan datos con Facebook sin consentimiento

El organismo regulador que pretende evitar que se recopilen los «me gusta» de sus usuarios, acusa a la multinacional estadounidense de prácticas «abusivas» e «injustas para la competencia»


Facebook vuelve a encontrarse con un nuevo obstáculo interpuesto por las autoridades alemanas y en este caso el obstáculo afecta a la línea de flotación de su negocio de recopilación de datos. La Oficina Federal Antimonopolio de Alemania ha anunciado la prohibición a la red social de recopilar datos a través de terceros, lo que significa que, por ejemplo, no podrá recopilar los datos generados mediante el botón de «Me gusta», los llamados «likes», una práctica que tacha de «abusiva» e «injusta para la competencia».
Las autoridades de la competencia alemanas basan su decisión en el hecho de que Facebook desempeña una posición dominante en el mercado y en la valoración de que está abusando de ella. Facebook ha comunicado que tiene previsto recurrir la decisión ante la Justicia y se juega mucho en ese recurso, porque el caso podría sentar un precedente europeo, vinculando por primera vez en la jurisprudencia la protección de datos con la defensa de la competencia. El caso seguramente pasará por numerosas instancias judiciales y lo hará durante años, pero de momento en Alemania Facebook tiene prohibida gran parte de la recopilación de datos que venía efectuando hasta ahora.
El organismo antimonopolio también prohíbe a Facebook relacionar losdatos recabados en otras páginas web con las informaciones que recoge sobre los usuarios dentro de la propia red social. Las autoridades alemanas toman como terceras fuentes las aplicaciones pertenecientes al grupo Facebook como Instagram y WhatsApp. Una vez establecidas estas nuevas normas de funcionamiento, emplazan además a Facebook a modificar estasprácticas en el plazo de un año y a presentar propuestas de soluciones en el término de cuatro meses.
La red social tiene solamente un mes para apelar la decisión ante el Tribunal Regional de Düsseldorf y los responsables de la empresa en Alemania están ya manos a la obra, argumentando que la red social es popular, pero no dominante en el mercado alemán y asegurando que no viola las disposiciones europeas de protección de datos. Además, alegan que la vigilancia del cumplimiento de estas normas compete a las autoridades de protección de datos y no de defensa de la competencia.
Durante las últimas semanas y sin duda buscando un trato más indulgente por parte de las autoridades alemanas, Facebook se había puesto en contacto con el gobierno de Berlín para mostrar su afán por colaborar y ofreciendo su ayuda para proteger la seguridad informática de las próximas elecciones europeas. Sherly Sandberg, jefa de operaciones de la red social en Múnich, explicó que la compañía norteamericana está dispuesta a trabajar junto a la Oficina Federal de Información y Seguridad alemana para evitar las interferencias en los comicios europeos.
«Los últimos años han sido muy complicados en Facebook», reconocía, «sabemos que tenemos que hacerlo mejor y anticiparnos a los riesgos que vienen de conectar a tanta gente». En esta línea, llamaba la atención sobre el hecho de que Facebook «no es la misma compañía que era en 2006 o incluso hace un año» y anunciaba una inversión de 7,5 millones de dólares en investigación sobre la ética de la inteligencia artificial junto a la Universidad Técnica de Múnich. Pero, a la luz de los hechos, no ha servido de mucho.
El pasado viernes, la canciller Merkel anunció el cierre de su página de Facebook, con más de 2,5 millones de seguidores, augurando así un empeoramiento de las relaciones entre el gobierno de Berlín y la red social. La canciller alemana explicó que lo hacía porque ya no dirige el partido Unión Cristiano Demócrata (CDI), después de que su mano derecha Annegret Kramp-Karrenbauer tomase el relevo de ese puesto el pasado mes de diciembre. Merkel invitó a sus seguidores a que «continúen el seguimiento de mi trabajo como canciller» a través de la cuenta de la «Bundeskanzlerin» (canciller federal) en Instagram.
Merkel, muy activa en internet y redes sociales, nunca ha mostrado sin embargo gran interés por Facebook, una red social en la que venía siendo su equipo el que mantenía activa la cuenta. Preguntada en 2015 qué pensaba de Facebook, respondió que «está bien tenerlo, como está bien tener un coche o una lavadora decente». Este desapego se ha traducido en una estrategia distante por parte de las autoridades alemanas y muy crítica con el manejo de datos y de la privacidad de los usuarios que lleva a cabo la red social.
La Oficina Federal Antimonopolio ha investigado hasta ahora sólo la recolección de datos fuera de la plataforma principal de Facebook a través del botón de «Me gusta» o de la herramienta de análisis de datos Facebook Analytics. Uno de los principales puntos de crítica del organismo alemán es que el usuario está obligado a aceptar la recolección de datos «en un paquete integral» para poder emplear la red y cuenta con que los responsables de la red social logren encontrar con rapidez una alternativa que permita con efectividad a los usuarios mantener el control sobre los datos que comparten.