Díaz-Canel asume y asegura continuidad a la revolución en Cuba

En su primer discurso como gobernante ante la Asamblea Nacional, aseguró que Cuba seguirá siendo "verdeolivo", y que tendrá a Raúl como guía. El nombramiento de Díaz-Canel fue saludado por sus aliados de China, Xi Jinping; Rusia, Vladimir Putin; Venezuela, Nicolás Maduro y Bolivia, Evo Morales.

El nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel pronuncia un discurso este jueves 19 de abril de 2018, durante la sesión de clausura de la IX legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Foto: EFE

Cuba inició una nueva era en seis décadas de revolución: el octogenario general Raúl Castro entregó la presidencia a Miguel Díaz-Canel, un civil casi 30 años menor comprometido a dar continuidad al legado de sus antecesores y a reformar el modelo económico socialista.

En su primer discurso como gobernante ante la Asamblea Nacional, aseguró que Cuba seguirá siendo "verdeolivo", y que tendrá a Raúl como guía, en una señal hacia el ala dura revolucionaria de militares históricos, más reacia a sacrificar el legado socialista bajo la espada de las reformas.

"El mandato dado por el pueblo a esta legislatura es dar continuidad a la revolución cubana en un momento histórico crucial, que estará marcado por todo lo que debemos avanzar en la actualización del modelo económico", dijo tras conocer el resultado de la votación en el Parlamento.

Para el nuevo presidente, su antecesor Raúl Castro, quien permanece como líder del gobernante Partido Comunista (PCC, único) hasta 2021, "encabezará las decisiones de mayor trascendencia".  


El cambio de mando fue sencillo, sin pompas, pero muy aplaudido. Tras alzar el brazo izquierdo de su sucesor, Raúl Castro dejó su asiento en la mesa principal del Palacio de las Convenciones de La Habana, el que fue inmediatamente ocupado por Díaz-Canel. Al lado permaneció la silla vacía de Fidel Castro, fallecido en 2016.
Con él fueron elegidos también los demás miembros del Consejo de Estado: el primer vicepresidente -el sindicalista afrocubano Salvador Valdés de 72 años-, cinco vicepresidentes, un secretario y 23 miembros. Los nuevos ministros se conocerán a mediados de año.
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El nombramiento de Díaz-Canel fue saludado por sus aliados de China, Xi Jinping; Rusia, Vladimir Putin; Venezuela, Nicolás Maduro y Bolivia, Evo Morales.
Pero también por México, Panamá, España y Reino Unido. "Deseo al presidente Díaz-Canel éxito en su nuevo papel. Reino Unido trabaja de cerca con Cuba al tiempo que camina hacia una nueva fase", dijo unl alto funcionario de la cancillería británica, Alan Duncan.
"Sobreviviente" al entrenamiento
En la clausura, Raúl Castro dejó en claro que la elección de su sucesor "no es casualidad, sino que se previó. Dentro de un conjunto, el mejor según nuestra modesta opinión y del partido, ha sido el compañero Díaz-Canel", añadió.
El general de 86 años recordó que el partido preparó "a una docena de jóvenes la mayoría de los cuales llegaron al buró político, pero no logramos materializar su preparación". Díaz-Canel "fue el único sobreviviente de ese grupo". 
El nuevo presidente, que cumple 58 años el viernes, tendrá que mantener el equilibrio entre la reforma y el respeto a los principios revolucionarios, pero deberá esforzarse por actualizar el modelo económico, un proyecto iniciado por Raúl.
A nivel diplomático, lidiará con el recrudecimiento del bloqueo que Estados Unidos le aplica desde 1962. Este endureció con la llegada de Donald Trump al poder, quien dio marcha atrás al acercamiento de finales de 2014.
Para Díaz-Canel, con la continuidad de la revolución "será como enfrentaremos las amenazas del poderoso vecino imperialista, aquí no hay espacio para una transición que desconozca o destruya el legado de tantos años de lucha".
En el plano económico, la tarea más urgente es la unificación de las dos monedas nacionales que circulan en el mercado, además de la eliminación de tasas de cambio preferenciales para empresas estatales -que son la mayoría en la isla-, situación que genera distorsiones en una economía. El tema "sigue siendo un dolor de cabeza", en palabras de Raúl.
Sucesor en el Partido
Primer vicepresidente desde 2013, este ingeniero electrónico canoso y amante de Los Beatles escaló discretamente en la línea de mando, respetando los caminos establecidos dentro del PCC.
Y será quien lo presida en 2021, año en que Raúl dejará el liderazgo del partido para ser un "soldado" más. "Cuando yo falte (Díaz-Canel) podrá asumir el cargo de primer secretario" del partido, agregó.
"A los que por ignorancia o mala fe, dudan del compromiso de las generaciones que hoy asumimos nuevas responsabilidades en el estado cubano, tenemos el deber de decirles con claridad, que la revolución sigue y seguirá viva", enfatizó el nuevo presidente.
Si bien Díaz-Canel ha sido electo para un mandato de 5 años, Raúl previó que se quedará por dos quinquenios. De esta forma en 2021, el liderazgo del país y del partido de gobierno volverá a recaer en una sola persona, como ocurrió con los hermanos Fidel y Raúl Castro.
Recordado por ser un dirigente que andaba en short y bicicleta, supo darse una imagen más fresca y moderna, abogando por el desarrollo de internet y de una prensa más crítica. Sin embargo ha sido severo contra los opositores o los diplomáticos propensos a criticar públicamente al gobierno.   Será el primer líder cubano nacido después de la revolución de 1959 y tendrá que forjar una legitimidad que fue natural en los Castro. 
Raúl sucedió en el poder a su hermano Fidel en 2006, cuando éste enfermó (murió luego en 2016). Inició una serie de reformas impensadas para su economía de modelo soviético, como la apertura a inversiones extranjeras y a la generación de negocios propios, a la par de un histórico acercamiento con Estados Unidos, su enemigo de la Guerra Fría.
Fuente: La Razón